La ansiedad se define como una reacción emocional ante un peligro o una amenaza percibida, ya sea imaginaria o real. Sentir ansiedad es algo habitual; la mayoría de las personas la sienten antes o a posteriori de un acontecimiento estresante. Ante una situación de alarma, el cuerpo nos prepara para la acción y se suceden una serie de cambios a nivel físico y psicológico.
Los sucesos inherentemente ansiógenos son múltiples: una exposición en público, un examen, una pérdida afectiva, una mudanza, un cambio de domicilio, la pérdida de un empleo, incluso una boda. La ansiedad en sí no es perjudicial; es una emoción que nos motiva a actuar de un modo adecuado para afrontar la situación difícil.
El problema aparece cuando la sensación de ansiedad toma una dimensión tal que limita en el sujeto sus actividades diarias.
Surgen los trastornos de ansiedad, que pueden ser de varios tipos:
Nos centraremos en el Trastorno de Ansiedad Generalizada, al ser el más común
El Trastorno de ansiedad generalizada se diagnostica cuando, al menos durante seis meses, la persona padece un estado de ansiedad o de alta activación psicofisiológica. Padecen este trastorno entre un 3 y 4% de la población, en algún momento de su vida, siendo la incidencia de dos mujeres por cada hombre.
Asimismo, el sujeto paciente de un trastorno de ansiedad generalizada tiene una vida difícil: sufre habitualmente de una alta activación psicofisiológica, teme el futuro inmediato, se focaliza en lo que puede salir mal, sintiéndose incapaz de afrontar el acontecimiento temido.
Las personas que tienen un trastorno de ansiedad generalizada anticipan catástrofes y se suelen preocupar en exceso por cuestiones de salud, dinero, problemas familiares, o por ciertas dificultades en el trabajo. Se dan cuenta, por lo general, de que su ansiedad es más importante de lo que la situación demanda, pero algunos llegan a convencerse de que sus preocupaciones les protegen y les son útiles.
Los psicologos y otros profesionales investigadores del trastorno de ansiedad generalizada saben que los sujetos que lo padecen no consiguen parar sus inquietudes. En ocasiones, el hecho de pensar en la jornada que han tenido les genera ansiedad. Tienen rumiaciones que no saben detener. La mayoría de las personas diagnosticadas con un trastorno de ansiedad generalizada no son evitadoras. Acuden a su lugar de trabajo y a las situaciones sociales, pero participan de tales situaciones invadidas por una inquietud exagerada y una tensión excesiva, incluso cuando es improbable que sus inquietudes ocurran.
Los síntomas psicológicos de un trastorno de ansiedad generalizada varían según cada persona y son idiosincráticos, pero suelen ser algunos de los siguientes:
Los síntomas físicos de un trastorno de ansiedad generalizada son:
En el Centro de Psicología Ponzano, nuestras psicólogas clínicas le ofrecen su experiencia de largos años para tratar su problema de ansiedad. Una psicoterapia individual será el contexto ideal para examinar sus hábitos de pensamiento, sus distorsiones cognitivas, su modo de ver el mundo y a usted mismo. Los pensamientos negativos llevan a sentir emociones negativas; analizaremos por tanto aquellos pensamientos que le lleven a generarse innecesariamente emociones ansiógenas. Comprobaremos si vd. tiende al catastrofismo, al pesimismo, la negatividad, al oposicionismo, al radicalismo, a la minimización o a la magnificación de los sucesos. En caso afirmativo, le ayudaremos a corregir su distorsión cognitiva.
Si vd. se decide a iniciar con una de nuestras psicólogas clínicas una psicoterapia en caso de padecer un trastorno de ansiedad, aplicaremos técnicas como las indicadas en la pestaña “Técnicas Aplicadas”, que son altamente efectivas y rápidas a la hora de lograr eliminar tanto la ansiedad como su causa.